
Christopher Nolan culminó su trilogía de Batman con "El Caballero de la Noche Asciende", un correcto tributo al cómic que deja de lado al cine. Su predecesora, "El Caballero de la Noche", es la mejor película realizada sobre un superhéroe hasta el momento. Y ésta es sumamente inferior. El Caballero de la Noche desciende.
Uno de los problemas que rodeó a El Caballero de la Noche Asciende
meses antes de su estreno fue su aura épica desde la promoción. Uno de
sus trailers anunciaba literalmente una "épica conclusión" y un spoiler
que comprendía un problema: la evidencia de una de las escenas más
impactantes de la película, que ocurre en el estadio de los Rogues, el
equipo de fútbol americano de Ciudad Gótica, que en el cine pierde el
factor sorpresa salvo en lo audiovisual. La épica anticipaba una
continuidad, el cierre de la trilogía con un "ascenso".
El enorme éxito de su predecesora El Caballero de la Noche
(2008), compartido por gran parte de la crítica, el público y la
taquilla mundial, jugó su partido. Y quizá con razón, ya que es
excelente. A destacar: es uno de los pocos films estadounidenses que ha
abarcado con mayor verosimilitud artística el estado de paranoia y
vigilancia post 11 de setiembre de 2001; es un explícito tributo al
género policial de los últimos treinta años -en su cinematografía, a Manhunter de Michael Mann; en sus diálogos y monólogos recuerda la novela El asesino de la carretera,
de James Ellroy-; cuenta con un sobresaliente trabajo de Christopher
Nolan y su hermano Jonathan en la constitución de un villano (El Joker),
acompañado por una inolvidable performance de Heath Ledger; y el final,
con Batman huyendo como un paria a las sombras, a la cueva, tras asumir
una culpa que no le correspondía por la muerte del fiscal Harvey Dent
(devenido en Dos Caras), quien se convierte en un mártir para Ciudad
Gótica. Mientras en El Caballero de la Noche hay sacrificio en
Batman, en su sucesora hay culpa en todos sus personajes relevantes. Es
el film que más se dedica al dual conflicto Bruce Wayne-Batman, ya que
su guión recurre a la introductoria y correcta Batman Inicia (2005), lo que a priori parecía ser un buen paso para la conclusión.
En El Caballero de la Noche Asciende
Ciudad Gótica es diferente a la del film predecesor. Pasaron ocho años
luego de la muerte de Harvey Dent y el enfrentamiento de Batman ante la
amenaza del Joker. Son tiempos de calma, donde la rigurosa Ley Dent es
ejemplo y ha encerrado a los criminales más temibles de la ciudad. El
comisionado Gordon es visto por sus colegas de la fuerza policial como
un "viejo héroe de guerra en tiempos de paz", ergo, prescindible. Bruce
Wayne se encuentra recluido en su mansión, con su pesar tras la muerte
de su enamorada Rachel Dawes, y Batman es un fugitivo.
Bane es el nuevo villano, entrenado por
Ra's al Ghul (Liam Neeson) en la Liga de las Sombras. El mercenario,
establecido junto a su ejército clandestino en las alcantarillas de la
ciudad, cuenta con un nuevo plan para alterar la paz reinante. Su mejor
momento en el film es su enfrentamiento en las alcantarillas con Batman,
a quien lesionará, expulsará de Ciudad Gótica y confinará en una cárcel
remota que recuerda escenarios de Afganistán. Luego cometerá un
atentado terrorista simultáneo en diferentes puntos de la ciudad y
durante un partido de los Rogues colmado de público -con el único sonido
del himno estadounidense cantado por un niño-, y activará una bomba
nuclear.
El atentado asimismo aísla bajo tierra a
la mayoría de policías de la ciudad, invirtiendo las posiciones de
poder, y el villano y su ejército instalan una rebelión contra el orden:
critican el culto a Dent, liberan la prisión de Blackgate -lo que evoca
la histórica toma de la Bastilla en París- y ejecutan inmediatos
procesos judiciales a los nuevos culpables con el doctor Crane (Cillian
Murphy, villano en Batman Inicia) como juez, ahora evocando los
años del "Terror" de la Revolución Francesa. Los sentenciados son
empresarios, banqueros y pudientes, y los juicios son tratados a través
de la sátira. Mediante este recurso, Nolan olvida el movimiento de los
indignados Occupy Wall Street. No se ven manifestaciones de ciudadanos
en las calles de su ciudad sumida en el caos. No son activos, ni
siquiera existen en los planos aéreos. Su justicia no pesa más allá de
valores éticos absolutos que por ellos enuncian los policías, y hasta se
estigmatiza el supuesto conflicto con una batalla entre éstos y los
mercenarios, que no son otra cosa que terroristas. Nolan apenas juzga a
los poderosos; prefiere que los ausentes ciudadanos esperen que el orden
y la seguridad que solo dependen de Batman, mientras al millonario
Bruce Wayne, en el exilio, lo espera su castillo intacto. Finalmente no
hay rebelión, hay una parodia. Una visión de justicia personal y
protectora del héroe -propia del cómic de Bob Kane publicado por primera
vez en 1939- aplaca un guiño histórico temporal que el mismo Nolan
presenta pero no sostiene.
Bane es interpretado por Tom Hardy. Al
ver la presentación físico-psicológica del personaje, no quedan dudas de
que el notable papel del actor en Bronson (Nicolas Winding Refn, 2008) fue determinante para su elección por parte de Nolan más que su presencia en Inception, film anterior del cineasta. Hardy es un actor a considerar, con una presencia y un vigor que por momentos (Bronson, El Topo) pueden recordar al joven Marlon Brando de Un tranvía llamado deseo y Nido de Ratas.
Pero aquí el problema es el desarrollo del personaje Bane: una
prometedora presentación que se desintegra a medida que avanza la cinta.
De una presencia amenazante a una caricatura. Nada que hacer para
Hardy, el error es compartido por los hermanos Nolan en su guión.

Previo a su caricatura, Bane deja un
mensaje: expone la humanización de Batman, del mito del héroe. Según
Nolan, un héroe desnudo en situaciones límite, despojado de sus
artificios y armamento tecnológico. Hay una significación en los duelos.
El primero es bajo tierra, en el escenario del villano, con el héroe
encerrado y como presa fácil. En el segundo duelo hay una sorpresa: el
Caballero de la Noche lucha nuevamente mano a mano ante su oponente,
pero lo hace de día. Este enfrentamiento además recuerda -con el
cineasta destacándolo con su cámara entre una multitud- lo que comparten
los clásicos films de guerra: una unidad manifiesta por las dos partes
en pugna, antagónicas, que buscan detener y vencer a la otra. Bane es un
reto, una amenaza que expone a Batman y a Wayne por igual física y
psicológicamente como ningún otro villano. Bane lo explicita en la
película, al decirle a Wayne que lo romperá. Primero su alma y luego su
cuerpo. Primero al hombre, luego al héroe. Bane representa una vitalista
concepción del terror y de la tortura.
Por su parte, Christian Bale no se luce como Bruce Wayne, confirmando que su mejor momento en la trilogía fue en Batman Inicia.
Luego de ser opacado por Heath Ledger, el Joker en la segunda película,
su performance vuelve a ser estéril. Esto a causa de los pobres
diálogos del guión, especialmente los de Batman con Selina Kyle,
infantiles, que si se sostienen es únicamente por la presencia de Anne
Hathaway (El diablo viste a la moda, El casamiento de Raquel)
y su atractiva displicencia. Lo mismo sucede en las escenas de Bale con
Morgan Freeman (Lucius Fox, el inventor y gerente de las Empresas
Wayne) y Michael Caine (el mayordomo Alfred), apenas justificadas por
las elocuencias de los veteranos actores. La referencia comparativa de
Wayne con Howard Hughes como el millonario ermitaño para explicar su
conflicto personal ya es trillada y aquí no convence en su narración
-parece una pobre imitación de El Aviador (Martin Scorsese, 2004). Según Nolan, en El Caballero de la Noche Asciende estamos ante la apoteosis, el "ascenso" de su personaje central.

Gary Oldman confirma su vigencia y
versatilidad en su rol del comisionado James Gordon; un gran actor que
supo interpretar décadas atrás a Sid Vicious y a Beethoven con creces.
Por el contrario, el personaje de Miranda Tate es el peor que ha
protagonizado hasta el momento Marion Cotillard (La vie en rose, Inception). Lo mismo para Matthew Modine (Full Metal Jacket)
como Peter Foley, el comisionado de Ciudad Gótica luego del alejamiento
de Gordon. No por ellos, ya que son considerables actores, sino por sus
intrascendentes papeles establecidos en el guión.
El personaje que "asciende" en su
condición evolutiva es el joven policía Blake (Joseph Gordon-Levitt),
quien tiene de referentes a los dos héroes más representativos de Ciudad
Gótica: Gordon, símbolo ético y moral de la fuerza policial, y Wayne,
huérfano como él.
El acierto más positivo de Nolan en esta
tercera película es el uso de cámara -acompañado por la fotografía de
Wally Pfister. Su dedicación por la tecnología Imax, por la ampliación
de los límites de la pantalla cinematográfica y su descarte del efecto
3D, es bienvenida y la pantalla de cine común saca provecho de estos
efectos benevolentes y realistas. No así por abusos de planos
contrapicados extremos que simbolicen la búsqueda de la libertad o el
"ascenso" de Wayne en una cárcel remota, sino por por el uso de cámara
en escenas puntuales. Primero, la cámara al ras del pavimento en las
calles de Ciudad Gótica, con Batman persiguiendo a Bane y sus
mercenarios en su Pod, o la cámara en el aire rodeando a la nave Bat;
segundo, la escena del duelo Batman-Bane en las alcantarillas; y tercero
en la detonación del campo de juego del Estadio de los Rogues en
simultáneo con otros puntos de la ciudad.
El mayor error de El Caballero de la Noche Asciende es el manejo de los tiempos, un nuevo laberinto tedioso que vuelve a exponer Christopher Nolan luego de Inception.
La soporífera música de Hans Zimmer, que parece hasta subestimar al
espectador, no es un error, sino más bien una grosería para no olvidar.
Una correcta celebración al cómic, al universo de los guionistas Grant
Morrison, Colin Dixon y Doug Moench, que se olvidó del cine en uno de
sus propósitos primarios: la narración. Junto con los problemas en el
guión, el ritmo que escoge Nolan, con excesivos flashbacks y torpezas
con el uso del tiempo en el montaje, no resulta para la unidad de la
obra. Su acoso a lo épico le jugó en contra y terminó dilatando las
distancias narrativas entre las tres películas. Sus dos horas cuarenta y
cinco minutos de metraje confunden en la última hora vértigo con
atropello, profundidad dramática con densidad, y ascensión con
presunción.

The Dark Knight Rises (2012)
Dirección: Christopher Nolan
Guión: Christopher y Jonathan Nolan
Fotografía: Wally Pfister
Música: Hans Zimmer
Elenco: Christian Bale, Tom Hardy, Anne
Hathaway, Michael Caine, Morgan Freeman, Gary Oldman, Joseph
Gordon-Levitt, Marion Cotillard, Matthew Modine
165 minutos
1 comentario:
http://vos.lavoz.com.ar/cine/segun-david-cronenberg-batman-nolan-son-aburridas
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