domingo 7 de febrero de 2010

"Love is all around", de R.E.M. (MTV Unplugged)



Más allá que sea un tema del recordado "Unplugged" de R.E.M. realizado en los Chelsea Studios, en New York, en abril de 1991, es una "zapada" que tiene algunas particularidades, entre las cuales podemos destacar:

1) El cover más justo de la canción "Love is all around" de los sesenteros
The Troggs. A juicio personal, mucho mejor que la comercializada y sensiblera de Wet Wet Wet (banda sonora del film "Cuatro bodas y un funeral").

2) Muestra a Bill Gates Mike Mills derrochando talento en la voz.

3) La mandolina de Peter Buck.

4) Cuando culmina, de inmediato se saludan, se felicitan los músicos. Espontáneos. "That was great...". Cuando esto sucede en el escenario, es que algo bueno está pasando.


Queda a subjetividad del escucha el VOT SI o VOT NO a los coros in crescendo de Stipe, que plantea otra visión al conjunto de semejante "criollada".











lunes 25 de enero de 2010

Metallica en Buenos Aires (Viernes 22/01/2010, Estadio Monumental de Nuñez).






Por donde empezar... Uno (sin considerarse fanático) siempre rescató a Metallica como banda, como camino desde el comienzo de los años 90' por un tema de edad y por lo que representaban a uno en aquellos años, los que conformaron el "thrash rock" o "heavy", o lo que venga. Personalmente, no soy de rotular; Por ello, tomándome un paréntesis en semejante diátriba, los ubicaría en el estilo thrash.

Sobre esta visita de Metallica a Argentina se habló mucho, que hasta no venían los que alguna vez representaron y fueron, sino que en su lugar vendría "Mercenallica", "Chetallica", Pesetallica... Conozco gente que le hubiese encantado verlos dentro suyo, pero decidieron faltar a la cita por el affaire del año 2003, el fiasco, cuando plantaron a miles con entrada en mano, cancelando la visita a aquella Argentina (alegando "cansancio físico") levantándose apenas del K.O luego del caótico 2001. Decisiones.

La noche del viernes fue memorable. Y mucho más si uno se encontraba en el "campo" del estadio de River Plate. Si se empieza a comentar, podría decirse que telonearon a los San Franciscanos, a primera hora O' Connor y a continuación León Gieco y D-Mente. Sí... no hay error: León teloneó a Metallica. El show del ex- Hermética estuvo "tight" y con la sorpresa de ver al "tano" Romano en la viola (otro ex de la banda referente del heavy argento). Hubo temas clásicos (Otro día para ser) que el público recordó coreando. Luego, cayó el folclorista a plantarse con su armónica y criolla ante la jauría, la cual lo respetó en su repertorio. Andrés Giménez lo acompañó con su proyecto "D-Mente": Canciones de Gieco con fondo "heavy". Quizá no hubiera estado mal para el público haber enrocado a las dos bandas. La gente levantó con el show de O´Connor y, claramente, bajó temperaturas con el de León.


Ride the Lightning

Era hora. El campo era una masa uniforme. Uno, que ha sido agraciado por haber visto algunas bandas internacionales por estos lares como así en Europa, se sintió dichoso en haber estado en semejante fiesta. Y no sólo celebración del metal, o del heavy, sino de la música como tal. Se apagaron las luces, pasada la hora estipulada (21 hs) y la masa humana tomaba forma, en las pantallas asomaba el instrumental-intro a cargo de Ennio Morricone junto al lente de Sergio Leone: The Ecstasy of Gold. Mientras se sucedían las imagenes del video le comenté a mi amigo: "Nos vamos a perder, vamos a ver cuanto tiempo estamos así". Menos de un minuto. Se fue la intro y la masa explotó con Creeping Death y chau amigo, chau yo, y sentir que se le vuelan las pelucas de miles de cabezas, y saltar, agitar, poguear, que te muevan, te lleven. Todos en la misma, juntos, abajo del escenario. Y si a esa muerte escalofriante le siguen Ride the Lightning y Fuel, se pone todavía más picante. Arriba, los cuatro jinetes al palo decidieron pegar con The Four Horsemen, con la estampa de Hetfield, jovial como inapelable y el circense Lars Ulrich dandole bomba a su batería Tama vigilado por el bajo de la "araña surfer" Robert Trujillo.


Master of Puppets fue una demencia. Fade to Black, conmovedora como Nothing Else Matters. Del nuevo disco, Death Magnetic (2008) sonaron That Was Just Your Life, The End Of The Line, Broken, beat and scarred, The Judas Kiss. Enter Sandman fue el tema donde todas las personas del campo saltaron y poguearon. Todas. En Battery tuve el privilegio y valor (?) de meterme en una "ronda" o "wall of death", donde a comienzo del tema los implicados corrían en círculo formado para cuando los músicos apretaban el acelerador cruzarse al medio, corriendo y pechándose, donde quien caía era levantado de inmediato y llamativamente aparecían personajes de cierto grado de obesidad que parecían salir de la nada, y ahí tomaban el centro de la escena. Los que los pechaban, simplemente volaban, generando con suerte alguna que otra cosquilla en estos personajes. Yo fui uno de los que voló lejos. One es el himno de la banda. Toda una declaración de su disco (más político si se quiere) And Justice for all... La pirotecnia y las llamas que salían a propulsión del escenario dejaron boquiabiertos a quienes peludeaban, o ya sentían en carne propia y con sonrisas, moretones y sudor.

En un punto del concierto, Hetfield pidió disculpas por el fiasco del año 2003, sin vender humo de más, y esperando redimir con el show. Llamativamente, el unico miembro "presentado" por parte del frontman fue Kirk Hammett. Como si lo necesitara... Llegaron los "bises" y sorpresivamente eligieron Stone Cold Crazy, cover de Queen. Fight Fire With Fire aplanó y se encendieron las luces del estadio para que Seek & Destroy ultrajara lo ultimo que le quedaban a músicos como al público, gigantesco pogo mediante.

Al caminar por las calles de Buenos Aires estos días no era extraño ver cientas de personas con alguna camiseta o del concierto o de la banda. Al ver lo del viernes 22, no quedan dudas que Metallica es un monstruo. Y hoy destila llamativa vitalidad. Andan volando. Yo vi explotar River. Con la justificación y sus mañas comerciales Metallica ha generado polémica, pero a no olvidar que estos tipos "crearon" con estilo propio en cierto momento histórico del rock (San Francisco, circa 1981-1983). Que no se olvide. Que sea música.



M. Dávalos.-






Temas:


1 - The ecstasy of gold
2 - Creeping death
3 - Ride the lightning
4 - Fuel
5 - The four horsemen
6 - Fade to black
7 - That was just your life
8 - The end of the line
9 - Sad but true
10 - Broken, beat and scarred
11 - The Judas kiss
12 - One
13 - Master of Puppets
14 - Battery
15 - Nothing else matters
16 - Enter Sandman

Bises:

- Stone Cold Crazy
- Fight fire with fire
- Seek & destroy





martes 29 de diciembre de 2009

"Remo y su loba" en Revista Narrativas (N° 16)



Remo y su loba, el unico relato de mi autoría hasta el momento subido a Aquiescencias, meses atrás, ha sido publicado en la revista "Narrativas" en su número 16, de Enero-Marzo 2010.

Pronto, con seguridad suba algún otro relato en este blog aquiescente.


Los que gusten, pueden bajar la edición online de la revista, o con menos vuelta, acá.




viernes 11 de diciembre de 2009

Gatos de Paris



Gato negro en Boulevard Ney

Veníamos caminando desde el parque de La Villette (noreste de Paris) luego de una noche de cine gratis y al aire libre. El film que vimos fue "Pájaros", de Alfred Hitchcock. Yendo hacia el oeste, el Boulevard Macdonald deviene el Boulevard Ney. Ahí, de repente, se produjo el encuentro.


Gato muerto cerca del Parque Buttes Chaumont

Terrible. Luego de la primera tarde que visitaba el calmo parque, al salir, en una calle aledaña, junto a un pequeño basural lo encontré. Recuerdo haberlo tocado primero con un dedo, luego con la mano abierta, y me dio terror. Como si por dentro su cuerpo estuviera relleno de yeso, de piedra. Muerto. Terrible.


Justificar a ambos lados
La mítica e independiente librería parisina especializada en literatura inglesa, Shakespeare & Co. Aquella de la inolvidable Sylvia Beach en los años 20', la que estuvo a comienzos del siglo XX en la Rue de L' Odéon, y desde 1951, diferente, se encuentra frente a la Catedral de Notre Dame, rue Bûcherie, frente al Sena. Esta foto fue tomada luego de una jornada donde personalmente fui parte de una improvisada jornada de "poetas no angloparlantes recitando en inglés". Raro pero cierto. Fotos personales de esa jornada de mañana de domingo no hay. Desatención que duele y jode a mi precaria vanidad personal. Pero por suerte está la que tomé del habitante de lujo de la librería. Creo, fue de lo primero que hice.



El "Sereno" del Père-Lachaise

(zoom)

El célebre Cementerio de Père-Lachaise. Allí descansan, entre otros: Apollinaire, Balzac, Chopin, Nerval, Delacroix, Piaf, Proust, Wilde, Morrison, Modigliani. Al "Sereno" lo encontré y apenas me dio para sacar la foto. Era anciano, según su cuerpo (como se aprecia su rostro y su lengua en el zoom de la foto). Luego de la foto, desapareció. Pero no por arte de magia ni con rapidez de movimiento, sino con su cansina experiencia entre los senderos.




* Todas las fotos fueron tomadas en el año 2006, por M. Dávalos.




jueves 26 de noviembre de 2009

Entre un doble ancho y un manco



El manco Castro yendo al choque con el arquero argentino Botasso



Estadio Centenario, 30 de julio de 1930. Uruguay - Argentina. Final del primer campeonato de fútbol mundial. Al finalizar el primer tiempo y gracias a los goles de Peucelle y Stabile, Uruguay (el organizador del primer mundial de fútbol) caía 2-1 ante su gente, en el Estadio Centenario. En el entretiempo, el capitán celeste, José “El Mariscal” Nasazzi, fue claro: “Hay que dejar todo en cada pelota. Este partido lo ganamos“.

En el vestuario vecino, los argentinos estaban conformes con su juego pero eran cautos ante la ventaja lograda, no encontrando demasiado aliciente en el resultado parcial. Se recuerda un diálogo entre Fernándo Paternoster y Luis “Doble Ancho” Monti: “Mejor que perdamos, si no aquí morimos todos“, dijo el primero. Monti le respondió: “No. Si hoy ganamos, acá nos matan a todos“.

Monti años más tarde recordaría: “Cuando volvimos para jugar el segundo tiempo había como trescientos milicos con bayonetas caladas. A nosotros no nos iban a defender. Me di cuenta que si tocaba a alguien se prendía la pólvora“. Entonces les dije a mis compañeros: “Estoy cagado marcado, pongan ustedes que yo no puedo“.

Pero la cosa era diferente. El jugador argentino creía que las presiones recibidas hacia él y su familia se debían quizá a la rivalidad rioplatense, pero la realidad era muy diferente. La apretada venía desde espías italianos, desde el servicio secreto de Mussolini que quería sí o sí que Monti, la joya de San Lorenzo en aquel entonces, jugara para su selección en el mundial que organizaría en 1934.

Quien ganó parece fue la guita. Ya que finalmente, Monti culpó a la presión de los uruguayos sobre su actuación en la final del mundial y finalmente, luego del torneo se fue a jugar a la Juventus, en la Italia de Mussolini. Le ofrecieron 6.000 U$S mensuales, auto y casa, y en 1934 jugaría para la selección de Benito. Esa selección tana que si no ganaba la Copa Mundial cada miembro del cuerpo técnico y jugadores sería fusilado por las camisas negras.

Volviendo al match, se manejaron estrategias y ambos equipos salieron a la cancha. Una nueva final entre las selecciones donde había pica. Y curiosidades como la que cada equipo planteó jugar con su pelota. Mediante sorteo arbitral, Argentina logró jugar con su pelota el primer tiempo, mientras que Uruguay jugó con la suya (importada desde Inglaterra) los segundos 45 minutos.

La final continuó jugándose como lo que era: una final del mundo. Pedro Cea marcó el empate y Santos Iriarte puso el 3-2 para los uruguayos. El juego de ambas selecciones fue recio rozando con la malaleche: Nasazzi casi pierde parte de su dentadura por el juego con los codos del argentino Mario Evaristo.

El delantero celeste Héctor “el manco” Castro (en su adolescencia perdió su mano derecha con una sierra eléctrica) le hundió su muñón en el muslo al arquero argentino Juan Botasso, practicándole una paralítica y dejándolo sentido en buena parte del segundo tiempo. Años después durante un programa de televisión se reencontrarían el uruguayo Cea y el zaguero argentino José Della Torre, este último le recriminó al uruguayo aquella “avivada” de Castro. La respuesta del oriental es famosa: “¿Y vos que te pensabas... que era un partido entre casados y solteros? Aquella era la final de una Copa del Mundo“.

Finalmente, el partido lo dio vuelta Uruguay, en la cancha, por 4-2. El último gol del mundial fue de Héctor “el manco” Castro. En el minuto 90 de la final del mundial de 1930 marcó el cuarto y último gol del match, cabeceando un centro de su compañero Pablo Dorado.

Sobre el tema, años después declararía el jugador argentino, Francisco “Pancho” Varallo: “Influyeron cosas externas… Monti estaba tan asustado que cuando se caía un uruguayo iba y lo levantaba…“. Con el tiempo también se supo que el entrenador argentino, Francisco Olazar, había aceptado un incentivo monetario proveniente de la Italia de Mussolini.

Pero en esa época, los técnicos estaban dedicados más que nada al cuidado físico (varios de ellos eran profesores de educación física a secas). El capitán argentino Manuel “Nolo” Ferreira ha dicho que los consejos recibidos del técnico Olazar eran más que nada físicos y frases de recomendación nutricional del estilo: “No coman sanguches de salame antes de los partidos“. Del cuadro en la cancha se encargaban los jugadores.

Así se jugó la primer final del mundo en la historia mundialista. Folclore y romance. Todo esto en gran parte hoy perdido en la gran empresa que devino el deporte.



Bonus tracks:

- El laureado olìmpico arquero celeste (1924-28), Andrés Mazzali, se quedó sin mundial por una escapada nocturna con una rubia.

- Casi todos los jugadores de Rumania trabajaban en una petrolera inglesa que, en un principio, no les permitía viajar hasta que intercedió el propio Rey para que les dejasen ir a jugar el mundial.

- No hubo empates en los partidos jugados.

- El equipo de Estados unidos estaba compuesto por veteranos escoceses. Salieron terceros.




M. Dávalos.-




Post en simulcast con Fanáticos del mate