viernes 11 de diciembre de 2009

Gatos de Paris



Gato negro en Boulevard Ney

Veníamos caminando desde el parque de La Villette (noreste de Paris) luego de una noche de cine gratis y al aire libre. El film que vimos fue "Pájaros", de Alfred Hitchcock. Yendo hacia el oeste, el Boulevard Macdonald deviene el Boulevard Ney. Ahí, de repente, se produjo el encuentro.


Gato muerto cerca del Parque Buttes Chaumont

Terrible. Luego de la primera tarde que visitaba el calmo parque, al salir, en una calle aledaña, junto a un pequeño basural lo encontré. Recuerdo haberlo tocado primero con un dedo, luego con la mano abierta, y me dio terror. Como si por dentro su cuerpo estuviera relleno de yeso, de piedra. Muerto. Terrible.


Justificar a ambos lados
La mítica e independiente librería parisina especializada en literatura inglesa, Shakespeare & Co. Aquella de la inolvidable Sylvia Beach en los años 20', la que estuvo a comienzos del siglo XX en la Rue de L' Odéon, y desde 1951, diferente, se encuentra frente a la Catedral de Notre Dame, rue Bûcherie, frente al Sena. Esta foto fue tomada luego de una jornada donde personalmente fui parte de una improvisada jornada de "poetas no angloparlantes recitando en inglés". Raro pero cierto. Fotos personales de esa jornada de mañana de domingo no hay. Desatención que duele y jode a mi precaria vanidad personal. Pero por suerte está la que tomé del habitante de lujo de la librería. Creo, fue de lo primero que hice.



El "Sereno" del Père-Lachaise

(zoom)

El célebre Cementerio de Père-Lachaise. Allí descansan, entre otros: Apollinaire, Balzac, Chopin, Nerval, Delacroix, Piaf, Proust, Wilde, Morrison, Modigliani. Al "Sereno" lo encontré y apenas me dio para sacar la foto. Era anciano, según su cuerpo (como se aprecia su rostro y su lengua en el zoom de la foto). Luego de la foto, desapareció. Pero no por arte de magia ni con rapidez de movimiento, sino con su cansina experiencia entre los senderos.




* Todas las fotos fueron tomadas en el año 2006, por M. Dávalos.




jueves 26 de noviembre de 2009

Entre un doble ancho y un manco



El manco Castro yendo al choque con el arquero argentino Botasso



Estadio Centenario, 30 de julio de 1930. Uruguay - Argentina. Final del primer campeonato de fútbol mundial. Al finalizar el primer tiempo y gracias a los goles de Peucelle y Stabile, Uruguay (el organizador del primer mundial de fútbol) caía 2-1 ante su gente, en el Estadio Centenario. En el entretiempo, el capitán celeste, José “El Mariscal” Nasazzi, fue claro: “Hay que dejar todo en cada pelota. Este partido lo ganamos“.

En el vestuario vecino, los argentinos estaban conformes con su juego pero eran cautos ante la ventaja lograda, no encontrando demasiado aliciente en el resultado parcial. Se recuerda un diálogo entre Fernándo Paternoster y Luis “Doble Ancho” Monti: “Mejor que perdamos, si no aquí morimos todos“, dijo el primero. Monti le respondió: “No. Si hoy ganamos, acá nos matan a todos“.

Monti años más tarde recordaría: “Cuando volvimos para jugar el segundo tiempo había como trescientos milicos con bayonetas caladas. A nosotros no nos iban a defender. Me di cuenta que si tocaba a alguien se prendía la pólvora“. Entonces les dije a mis compañeros: “Estoy cagado marcado, pongan ustedes que yo no puedo“.

Pero la cosa era diferente. El jugador argentino creía que las presiones recibidas hacia él y su familia se debían quizá a la rivalidad rioplatense, pero la realidad era muy diferente. La apretada venía desde espías italianos, desde el servicio secreto de Mussolini que quería sí o sí que Monti, la joya de San Lorenzo en aquel entonces, jugara para su selección en el mundial que organizaría en 1934.

Quien ganó parece fue la guita. Ya que finalmente, Monti culpó a la presión de los uruguayos sobre su actuación en la final del mundial y finalmente, luego del torneo se fue a jugar a la Juventus, en la Italia de Mussolini. Le ofrecieron 6.000 U$S mensuales, auto y casa, y en 1934 jugaría para la selección de Benito. Esa selección tana que si no ganaba la Copa Mundial cada miembro del cuerpo técnico y jugadores sería fusilado por las camisas negras.

Volviendo al match, se manejaron estrategias y ambos equipos salieron a la cancha. Una nueva final entre las selecciones donde había pica. Y curiosidades como la que cada equipo planteó jugar con su pelota. Mediante sorteo arbitral, Argentina logró jugar con su pelota el primer tiempo, mientras que Uruguay jugó con la suya (importada desde Inglaterra) los segundos 45 minutos.

La final continuó jugándose como lo que era: una final del mundo. Pedro Cea marcó el empate y Santos Iriarte puso el 3-2 para los uruguayos. El juego de ambas selecciones fue recio rozando con la malaleche: Nasazzi casi pierde parte de su dentadura por el juego con los codos del argentino Mario Evaristo.

El delantero celeste Héctor “el manco” Castro (en su adolescencia perdió su mano derecha con una sierra eléctrica) le hundió su muñón en el muslo al arquero argentino Juan Botasso, practicándole una paralítica y dejándolo sentido en buena parte del segundo tiempo. Años después durante un programa de televisión se reencontrarían el uruguayo Cea y el zaguero argentino José Della Torre, este último le recriminó al uruguayo aquella “avivada” de Castro. La respuesta del oriental es famosa: “¿Y vos que te pensabas... que era un partido entre casados y solteros? Aquella era la final de una Copa del Mundo“.

Finalmente, el partido lo dio vuelta Uruguay, en la cancha, por 4-2. El último gol del mundial fue de Héctor “el manco” Castro. En el minuto 90 de la final del mundial de 1930 marcó el cuarto y último gol del match, cabeceando un centro de su compañero Pablo Dorado.

Sobre el tema, años después declararía el jugador argentino, Francisco “Pancho” Varallo: “Influyeron cosas externas… Monti estaba tan asustado que cuando se caía un uruguayo iba y lo levantaba…“. Con el tiempo también se supo que el entrenador argentino, Francisco Olazar, había aceptado un incentivo monetario proveniente de la Italia de Mussolini.

Pero en esa época, los técnicos estaban dedicados más que nada al cuidado físico (varios de ellos eran profesores de educación física a secas). El capitán argentino Manuel “Nolo” Ferreira ha dicho que los consejos recibidos del técnico Olazar eran más que nada físicos y frases de recomendación nutricional del estilo: “No coman sanguches de salame antes de los partidos“. Del cuadro en la cancha se encargaban los jugadores.

Así se jugó la primer final del mundo en la historia mundialista. Folclore y romance. Todo esto en gran parte hoy perdido en la gran empresa que devino el deporte.



Bonus tracks:

- El laureado olìmpico arquero celeste (1924-28), Andrés Mazzali, se quedó sin mundial por una escapada nocturna con una rubia.

- Casi todos los jugadores de Rumania trabajaban en una petrolera inglesa que, en un principio, no les permitía viajar hasta que intercedió el propio Rey para que les dejasen ir a jugar el mundial.

- No hubo empates en los partidos jugados.

- El equipo de Estados unidos estaba compuesto por veteranos escoceses. Salieron terceros.




M. Dávalos.-




Post en simulcast con Fanáticos del mate




lunes 2 de noviembre de 2009

Cobain y Los Brujos



Suenan bien estos Brujos (?)


En 1992 Nirvana visitó Argentina. Tocaron en la cancha de Velez, Buenos Aires. La leyenda señala que a Cobain le propusieron algunas bandas argentinas para telonearlo. Al escuchar unos temas de la banda argentina "Los Brujos", a la banda de Seattle le quedó todo claro. Se dice que el rubio quedó flasheado por la canción "Kanishka", de la cual podría ser que se le haya quedado trancado en el cerebelo el riff principal. Asimismo, en la noche del concierto, el frontman de Nirvana vio el show de los argentinos, quienes abrieron la noche, a un costado del escenario. Le gustó.

La noche de aquel concierto tuvo sus cosas. Cobain trajo una banda de chicas desde Seattle llamada
Calamity Jane, apadrinada por él mismo para telonearlo. Las chicas tocaron después de Los Brujos. El público argento no fue receptivo y les tiró hasta con lo que no encontraba a mano cuando las féminas tocaron, y el zurdo violero se ofuscó. Su revancha fue en su show, al hacer amagues de su tema más en boga "Smells like teen spirit", para nunca realizarlo. El humor de Cobain esa noche no fue el mejor, no sólo por este problema, sino porque el segundo año de la década de los noventa lo tuvo bastante a mal traer, con una mochila tirana más que pesada y con lamentables problemas físicos. Igualmente, el show de Nirvana fue inolvidable, según testimonios. Los músicos hasta improvisaron un tango con sus inconfundibles distorsiones "bass-treble".

En 1993 Nirvana graba In Utero con el "plomero" Steve Albini. El séptimo tema del disco "Very ape" parece tener un parecido (influencia, guiño) con "Kanishka", tema de aquella banda que los teloneó en el sur de América, de la cual a Cobain le quedó un buen recuerdo.


Kanishka
, de Los Brujos:




Very ape, de Nirvana:






Gracias a Diego "El alemán" de Hurlingham





viernes 16 de octubre de 2009

Défense d' afficher





Défense d' afficher: M. Dávalos infraganti leyendo en toilet (?) urbano, cerca del Jardin des Plantes, Paris.





jueves 1 de octubre de 2009

Humbug, de Arctic Monkeys (2009)





Humbug es el reciente tercer disco de estudio de los (Sheffield finest) Arctic Monkeys. La banda de gurises ingleses se hizo famosa por aquel corte I bet you look good on the dance floor, mediante redes sociales de internet (MySpace). Al salir el primer disco en 2006 llegaron a vender en su debut más que cualquier otra banda inglesa. Pero esto no es un análisis de mercadotecnia, así que, mejor, algunos comentarios sobre el disco.

Los pibes se fueron a grabar al desierto norteamericano (Estudio "Rancho de la Luna" en Joshua Tree, California) bajo la tutela del frontman de los Queens of the Stone Age, Josh Homme. Y el resultado resultó ser más que bueno. El álbum es un "grower", y tiene la influencia de Homme en el sonido conocido que mejor conoce, el llamado "stoner/desert rock". Bajaron ir al palo para escarbar. Reciben la influencia de los Doors, de Black Sabbath, con los brazos abiertos y ojos todavía más. Los pibes crecieron. Y en Humbug se nota.

Musicalmente los pibes de Sheffield bajan algunos ritmos conocidos en sus dos discos anteriores y pasan a rozar melodías de menor tempo, y el cantante y guitarra Alex Turner juega con el reverb y su voz. Bienvenida la psicodelia en la viola de Jamie Cook. Diez canciones. My propeller es un arranque alentador; Secret door se pone trippy; la balada Cornerstone puede recordar a viejos temas como "Mardy Bum" o "Fluorescent adolescent"; Pretty visitors puede parecer sacada de una adaptación musical moderna de La caída de la Casa Usher, del Señor Poe; Dangerous animals es un temazo, marcado por el ritmo del batería Matt Helders; The jeweller's hands es un buen final al disco, sin excesos. En alguna edición internacional se encuentra el cover del tema de Nick Cave Red right hand.



Temas:

"My Propeller"
"Crying Lightning"
"Dangerous Animals"
"Secret Door"
"Potion Approaching"
"Fire and the Thud"
"Cornerstone"
"Dance Little Liar"
"Pretty Visitors"
"The Jeweller's Hands"




Dangerous animals, en vivo:






M. Dávalos.-