martes, 9 de diciembre de 2008

“Dendritas contra el bicho feo”, Buenos Muchachos (Bizarro, 2008).






Corría el año 2001 y los Buenos Muchachos creaban en Buenos Aires, bajo el hoy desaparecido sello Ultrapop, su tercer trabajo conceptual. Luego del apreciado cassette a pulmón “Nunca fui yo (1994)”, y de su primer disco, digamos más formal bajo la tutela de Riki Musso, “Aire rico (1999)”, llegaría el turno de “Dendritas contra el bicho feo”.

El sello uruguayo Bizarro Records finalmente se hizo con los derechos del disco y decidió reeditar esta obra para deleite de varios fanáticos que en un tiempo se vieron imposibilitados de conseguir el disco en formato cd, ya que editado en la vecina orilla y por varios problemas del mismo sello, era complicado encontrarlo en disquerías locales. Se transformó en cassette de segunda mano, en archivos de mp3 en varios oyentes.

Dendritas es un disco enorme. Bien podría ser catalogado como el disco maldito del rock uruguayo, a la manera de Lautréamont. En su momento fue presentado en una Sala Zitarrosa colmada, con una importancia para sus fans seguidores desde las épocas de los boliches Juntacadáveres y Perdidos no menor a la de “Amanecer Búho (2004)” en el Teatro El Galpón. Artísticamente, encontramos influencias musicales que van desde Alfredo Zitarrosa hasta Sonic Youth. Dendritas es el “White light/ White heat” de los Buenos Muchachos. Un disco crudo, sincero y oscuro. Pero realmente oscuro. Temas como “El faro” (acentuado por su inolvidable videoclip a cargo de la dupla Rebella-Stoll), las fantásticas “Sin cielo” y “Debanda”, caen en el abismo que significa el tema “H.I.V.”, coescrito por la dupla Dalton -Barcia y bajo unas cuerdas de milonga que sentencian el clima. La cripta, mismo. “Fusible suelto” rockea con la estampa característica de la banda, donde se lucen las estridentes guitarras de Antuña y Fernández; “Ooh Uooh” es una joya ya desde el monólogo de introducción, a cargo de un Dalton sin concesiones. “Partes del campo” es un paseo verde como de carne para un final de lujo con “Plasticol” y la demoledora “La discusión”.

Científicamente, las “dendritas” son células de largos tentáculos en forma de ramas y agentes del sistema nervioso. El “bicho feo” sería el H.I.V. Simbólicamente puede representar la lucha del bien contra el mal que se expande.

Si “Amanecer Búho (2004)” significó hacia la banda el despertar del gran público (premios Grafitti mediante), Dendritas fue la noche que lo predijo. Al menos desde un punto de vista melódico como de opus. Ambas son obras terriblemente conceptuales.

En aquel entonces, Buenos Muchachos era: Pedro Dalton (voz), Gustavo Antuña (guitarra), Marcelo Fernández (guitarra), Laura Gutman (batería) y Álvaro Garrigós (bajo). La producción artística fue de Sergio Álvarez y el arte estuvo a cargo de Diego Macadar y Nico Barcia (ex Chicos Eléctricos), quien con el paso de los años pasó a tomar la importancia de “quinto beatle” en la banda.

En 2008, ya sin Gutman ni Garrigós en sus filas, Buenos Muchachos deciden reeditar Dendritas sin retocar el audio. No era necesario. Se cambió el arte de tapa. Un lujo de reedición. El rock, como tal, de parabienes.




M. Dávalos.-





Otras Obras: Nunca fui yo (1994), Aire rico (1999), Amanecer búho (2004), Uno con uno y así sucesivamente (2006).


* Videoclip de la canción "El faro" (2001), dirigido por Juan Pablo Rebella y Pablo Stoll






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Por más: www.buenosmuchachos.com // www.monosenlamesa.blogspot.com





4 comentarios:

El Viejo Godofredo dijo...

Hay canciones que no se olvidan.
Bien por "Dendritas" y los BM.
Se extrañan los toques y las birras compartidas.
Abrazo

Duroc dijo...

Ya vendrán, ya vendrán. "Tiempos de estío", les dicen por ahí. Todavía tengo en mi teléfono móvil su sms al cual no he borrado aún. El mismo decía: "Ignatius es un sorete. Y la vieja de Levi Pants es mi abuela". Excelente.

Anónimo dijo...

Qué buen blog! Como que recién arranca según las fechas, ¿no? Hice puente en monos en la mesa y caí por acá. Saludos, el Mena.

El Viejo Godofredo dijo...

El felino está de vacaciones?
Salú